Desventuras citoplasmáticas en un mundo lleno de sinapsis

27 julio 2006

la despedida II

No es la continuación del post anterior, sino otra lamentable ida: un compañero de trabajo que se va al sur. Fuimos a cenar todos los compañeros y luego a tomar algo. Era la primera vez que salíamos con las chicas nuevas: Ginebra y Campanilla. Los chicos estábamos en cierto modo ansiosos de que esto sucediera para..., en realidad para nada. Cosas de chicos. Yo además a estas alturas ya me he desenamorado de Ginebra ¡Tiempo record, señoras y señores! Mientras estábamos en un local de copas y sonando música a ratos pasable, en un instante cualquiera fueron formándose parejitas de baile. Así hasta que nos quedamos Ginebra, Jovi y yo sin emparejar. Creía que me moría; con lo mal que bailo (eso no me importa, pero lo pies de mis compañeras sí) sólo pensaba en que alguna, léase Ginebra, se me acercara para bailar, menos mal que no sucedió... aunque en realidad si hubiera sucedido tampoco me hubiera disgustado, jeje. ¿Y si se hubiera puesto Ginebra a bailar con Jovi? Yo ahí solo, snif, snif... Bueno, tranquilidad, que a estas alturas no me preocupan esas cosas, pero algo debía contar. Aunque estuvimos hasta las 4 de la madrugada no pasó nada emocionante.

Hasta pronto compi, espero que para septiembre podamos ir a verte y nos invites a unas cañas.

26 julio 2006

la despedida

En el anterior post finalicé diciendo que hablaría sobre Náyade. No quería hablar mucho de ella, pero las circunstancias de estos días han hecho que algo tenga que escribir.

Náyade fue una compañera de trabajo en mi segunda plaza en la Eyes Cat Industry. Lamentablemente me enamoré de ella. Siento tener que emplear la palabra “lamentablemente”, pero la peculiar relación que tuvimos como compañeros y la relación que no tenemos ahora me hacen expresarlo así. Enamorarse es casi involuntario, sin embargo la vida me ha enseñado a desenamorarme para no sufrir por amor y así me ocurrió con Náyade, pero a pesar de todo no fue suficiente para ella y sufrí como nunca, por una amistad que en realidad no sé si existió por su parte.

Pocos días después de la boda de Antonella y las revelaciones de la pitonisa, recibí una llamada de Mandarina para decirme que se marchaba a vivir a la Costa del Sol. Mandarina fue también compañera mía junto con Náyade, y quien ésta última se traslado hace ya tiempo a la Costa del Sol.

Quedé con Mandarina, un cielo de mujer, para despedirme de ella y porque la quiero un montón, pero sea dicho de paso, lo tengo que admitir, también para sacar información sobre Náyade. Pasaba ya algo más de año y medio desde que nos dejamos de escribir Náyade y yo y quería un poco de luz sobre los motivos del fin de esta etérea relación. Mandarina me sorprendió con sus respuestas.

En primer lugar Mandarina no sabía nada de este tema mío con Náyade. Yo pensaba que algo sabría, ellas se llevaban muy bien.

En segundo lugar, me dijo que Náyade ya no la llamaba últimamente. Hecho que me arropó y que corrobora la actitud que mantiene Náyade con otras personas, tanto de su etapa anterior como de su reciente etapa en la Costa del Sol.

En tercer lugar me hizo saber que mientras coincidimos en la Eyes Cat Industry la opinión que tenía Náyade de mí no era muy buena, es decir, que le caía mal. Lo cual terminó de convencerme sobre la actitud bipolar de Náyade. No olvidaré cuando Náyade, a propósito de una conversación sobre compañerismo, me dijo que yo le caía cada vez mejor. Por no hablar de detalles muy bonitos que no se tienen con una persona que te cae mal. Eso era una parte, luego estaba la indiferencia.

Y en cuarto lugar me advirtió de la posibilidad de que una tercera, en la que yo confié, hubiera metido baza no con buenas intenciones, pues Mandarina era buena conocedora de que ya lo había hecho en otras ocasiones.

En fin, que la conclusión que saco de mi velada con Mandarina es que he perdido cierta inocencia respecto a los intereses maquiavélicos que puedan tener las personas.

Mandarina, espero verte pronto y que podamos dar un paseo por la playa. No olvido esta despedida: verano, de madrugada, por las calles de Madrid y escuchando a Amaral. Un beso y cuídate.

PD: Lo siento Mandarina, pero cuando nos veamos te volveré a preguntar por Náyade. ¿Habéis retomado la relación ahora que estáis las dos en la Costa del Sol?

23 julio 2006

la boda

En este caso se puede decir aquello de "valió la pena la espera". O eso es lo que podría pensar mi amiga Antonella que, de forma inesperada para muchos, se ha casado con un buen mozo, de esos con los que todas sueñan... alto, rubio, ojos claros y apuesto. Y desde aquí también le doy la más sincera enhorabuena y que sean muy felices por el resto de los días.

Ayer fue la boda. Se celebró en un lugar precioso en plena sierra, junto a la octava maravilla del mundo. La ceremonia fue algo cómica debido a la dialéctica del que debía casar a los novios así como que parte de la familia más directa de Antonella se perdió y llegó casi con una hora de retraso. Afortunadamente la ceremonia fue breve.

Desde mi llegada hasta la entrada a los salones estuve acompañado de un matrimonio de colegas de profesión, que ya conocía desde mi más tierna infancia, de los que debo decir que son la gentileza personificada. A partir de este momento me senté en la mesa correspondiente, la cual estaba completada por cuatro amigas de Antonella, a las cuales casi no conocía. La velada fue agradable, hablando un poco de todo. Con el café llegó el momento más intenso y esperado. Durante la cena salió a la luz que una de ellas tenía dotes de pitonisa y que nos prometió que nos diría lo que ella interpretaba de nuestra aura. Y contaré lo que a mí respecta. Me quedé bastante impresionado porque entre ellas se conocían más, pero yo para ella era como un desconocido.

Me gustaría poder escribir lo que me dijo textualmente, pero me resulta difícil recordar conversaciones exactas. De todos modos se resume en tres afirmaciones.

Primera afirmación: En estos momentos hay una chica por la que estás muy interesado, pero que debes olvidarla completamente, porque de lo contrario te hará mucho daño.

Esa chica sin duda es Ginebra. Y qué duro me resultaría decirla lo que ahora mismo estoy escuchando en la radio "qué lastima pero adiós, me despido de ti y me voy..." de Julieta Venegas. Tal y como dije a la pitonisa: "no sé si podré hacerte caso"; a lo cual respodió: "hazme caso, lo vas a pasar muy mal." Y aseguró:

Segunda afirmación: Esta chica te va a hacer mucho más daño de lo que sufriste con la anterior.

Y aquí salió a la palestra la que faltaba: Náyade. Sin duda la persona que más dolor me ha dejado... perdón, debo precisar: la única persona que me ha dejado dolido. No porque no me correspondiera (eso quedó en el pasado y era razonable y comprensible), sino porque me ha fallado en la relación de amistad que había, siendo esta amistad de una intensidad como cada cual la considerara.

Tercera afirmación: Te casarás y tendrás hijos.

Uff, menos mal... algo positivo... ¿o quizá no?

En el proximo post contaré algo más sobre mi historia con Náyade.

08 julio 2006

los amigos

Por el momento aún no voy a hablar de la amistad. Con el título de este post me refiero a un bar llamado así: Los Amigos, el cual tiene miga para contar. Pero la primera pregunta sería ¿qué bar Los Amigos?. Parecen una red de franquicias. ¿Quién no conoce varios bares con ese mismo nombre? Yo que no soy de conocer bares, conozco por lo menos, y sin pensar mucho, tres.

Quedé con Mátrix, un compañero de la universidad, y con Jovi, compañero de curro, para ir a la universidad a recoger apuntes de la reprográfia, aquellos que deberíamos haber comprado antes de los exámenes... pero de los de junio, claro. Cosas de estudiantes. Luego comeríamos algo antes de entrar a trabajar, pero para hacer tiempo Mátrix nos llevó a un bar sito en algún lugar entre García Noblejas y el cementerio de La Almudena llamado Los Amigos. La verdad que el barrio no se le veía de ser un lugar de marcha universitaria, pero el bar en sí... menos aún. Al entrar por la puerta me pareció que me encontraría con los abuelillos de Cruz y Raya. La razón de que Mátrix escogiera este peculiar lugar era porque ponían raciones por la face. Así que pedimos la correspondiente bebida: "dos Coca Colas y un Trina, por favor". El hombre del bar nos puso la correspondiente bebida y tras ello empezó a sacar la artillería pesada: ración de salchichas, de tortilla de pata, de calamares, de patas ali-oli, de patas bravas, de chorizo, de queso con jamón, de panceta, de lomo, de guiso de ternera... Nuestro ojos como platos, por lo menos los de Jovi y los míos que no conocíamos el lugar. Pero la cosa no quedaba ahí, ya que cuando dábamos fin a una de las raciones, era repuesta de inmediato por el jefe. Era increible que 6 euros (2 por refresco) dieran para tanto... Pero daba, daba... para toda esa cantidad de comida y más si me apuras, porque la calidad brillaba por su ausencia. Los calamares, en el momento que traspasaban la línea dental, dejaban de ser calamares para convertirse en una pasta cremosa con sabor indeterminado, al igual que las salchichas. Entre pincho y pincho descubrí toda una estrategia de imagen que ríanse los más expertos en marketing y merchandising. ¿Para qué seguir con los tradicionales servilleteros de toda la vida pudiendo optar al premio en I+D 2006? Unas cadenillas de cisterna colgaban desde el techo hasta un metro por encima de la barra, en su extremo la cadena se desdoblaba en dos para anillarse a los lados de una barrita de metal horizontal... y allí colocado un rollo de papel higiénico, de ese que sirve para limpiarse culo, para limpiarse los morros. Curioso. Pero si esto no es ya suficiente como que para que un inspector de sanidad logre un ascenso, que espere a ver como las palomas se cuelan en el bar a picotear los restos que caen al suelo y ver como cuando las espantan empiezan a revolotear por todo el bar y batiendo sus alas todas esas partículas con capacidad patógena que estaban por ahí quietas se esparcen por todos aquellos suculentos alimentos.

Al fin conseguimos salir de ellí, pero volví a toparme con algo que podría ser aún peor... Justamente frente a este bar llamdo Los Amigos se encontraba el bar Los Enemigos. Y me pregunto yo, como persona racional... ¿Si en este bar que se hace llamar amigo... que te puedes esperar en los enemigos...? Prefiero no saberlo.

Menos mal que en el trabajo me esparaba algo que me alegraría mucho, aunque es posible que en un futuro no muy lejano no me traiga tanta alegría. Entraron a trabajar dos muchachas nuevas, las dos muy majas: Ginebra y Campanilla. Pero Ginebra me atravesó mi maltrecho corazón con su mirada y su sonrisa, así de rápido. Mira que dicen que tiene un culito de escándalo, pero si digo la verdad ni me he fijado, su mirada me tiene ido. Eso sí, intentaré fijarme para comprobarlo, jeje. Bueno, sobre este tema seguro que tendré que contar más. Así que lo dejaré para otro momento.