la chica del bus
Desde que llevo destinado en mi última plaza dentro de Eyes Cat Industries, ya un año, coincido casi todos los días en mi trayecto de vuelta a casa con una muchacha: la chica del bus. No sé como se llama, pero la bautizaré virtualmente como Harold. Esta muchacha es vecina de curro pero sólo coincidimos a la vuelta a casa en el metro y posteriormente en el bus, se baja alguna parada después.
La verdad es que la chica me resulta atractiva, no es que tenga los rasgos que más me pueden gustar en una chica, incluso a veces me resultan peculiares, pero tiene atractivo. Además luce una ropa que le sienta de escándalo a su cuerpo, vaqueros ajustados y camisetas que dejan ver los hombros y su piel morena. Vamos... que está para mojar....
La primera vez que vi a Harold, cerca del curro, me llamó la atención, como muchas otras chicas jajaja, pero la cara se me quedaría impresionada en la retina. Fue unos días después, cuando yendo en el autobús, acercándose ya mi parada, me levanté y fui caminando por el autobús. De repente, por el rabillo del ojo me viene una imagen de una cara que mi cerebro identifica como conocida, pero nada más por el momento. Eso me hace inmeditamente vover la cabeza y allí estaba, mirándonos los dos fijamente. No fueron más de tres segundos los que mantení la mirada fija en sus ojos, pero a mi me parecieron tres minutos por la intensidad de esa mirada.
Desde ese momento la relación que tenemos es... que no tenemos ninguna, simples viajeros. Es verdad que mostramos cierta indiferencia entre ambos, pero cada uno de los dos sabemos en todo momento dónde está el otro. En muchas ocasiones no es difícil porque nos sentamos al lado o frente a frente. Será la rutina de cada uno.
