Desventuras citoplasmáticas en un mundo lleno de sinapsis

23 julio 2006

la boda

En este caso se puede decir aquello de "valió la pena la espera". O eso es lo que podría pensar mi amiga Antonella que, de forma inesperada para muchos, se ha casado con un buen mozo, de esos con los que todas sueñan... alto, rubio, ojos claros y apuesto. Y desde aquí también le doy la más sincera enhorabuena y que sean muy felices por el resto de los días.

Ayer fue la boda. Se celebró en un lugar precioso en plena sierra, junto a la octava maravilla del mundo. La ceremonia fue algo cómica debido a la dialéctica del que debía casar a los novios así como que parte de la familia más directa de Antonella se perdió y llegó casi con una hora de retraso. Afortunadamente la ceremonia fue breve.

Desde mi llegada hasta la entrada a los salones estuve acompañado de un matrimonio de colegas de profesión, que ya conocía desde mi más tierna infancia, de los que debo decir que son la gentileza personificada. A partir de este momento me senté en la mesa correspondiente, la cual estaba completada por cuatro amigas de Antonella, a las cuales casi no conocía. La velada fue agradable, hablando un poco de todo. Con el café llegó el momento más intenso y esperado. Durante la cena salió a la luz que una de ellas tenía dotes de pitonisa y que nos prometió que nos diría lo que ella interpretaba de nuestra aura. Y contaré lo que a mí respecta. Me quedé bastante impresionado porque entre ellas se conocían más, pero yo para ella era como un desconocido.

Me gustaría poder escribir lo que me dijo textualmente, pero me resulta difícil recordar conversaciones exactas. De todos modos se resume en tres afirmaciones.

Primera afirmación: En estos momentos hay una chica por la que estás muy interesado, pero que debes olvidarla completamente, porque de lo contrario te hará mucho daño.

Esa chica sin duda es Ginebra. Y qué duro me resultaría decirla lo que ahora mismo estoy escuchando en la radio "qué lastima pero adiós, me despido de ti y me voy..." de Julieta Venegas. Tal y como dije a la pitonisa: "no sé si podré hacerte caso"; a lo cual respodió: "hazme caso, lo vas a pasar muy mal." Y aseguró:

Segunda afirmación: Esta chica te va a hacer mucho más daño de lo que sufriste con la anterior.

Y aquí salió a la palestra la que faltaba: Náyade. Sin duda la persona que más dolor me ha dejado... perdón, debo precisar: la única persona que me ha dejado dolido. No porque no me correspondiera (eso quedó en el pasado y era razonable y comprensible), sino porque me ha fallado en la relación de amistad que había, siendo esta amistad de una intensidad como cada cual la considerara.

Tercera afirmación: Te casarás y tendrás hijos.

Uff, menos mal... algo positivo... ¿o quizá no?

En el proximo post contaré algo más sobre mi historia con Náyade.